Magdalena, presente y futuro
Las fiestas de la Magdalena son mucho más que una semana de actos: identidad, historia y convivencia. Por eso, cuando fallan la planificación y la gestión, no son simples errores, sino una oportunidad perdida.
Lo ocurrido este año, especialmente el primer sábado, es un ejemplo claro. La lluvia era previsible, pero lo que no era inevitable era el caos organizativo ni la toma de decisiones sobre la marcha. Castelló merecía previsión, alternativas y responsabilidad. No imágenes para el álbum.
Porque ese es el problema de fondo: el exceso de protagonismo de la alcaldesa. Retrasos de más de una hora en actos clave, decisiones condicionadas por su agenda y escenas difíciles de justificar mientras músicos, participantes y ciudadanía soportaban lluvia y desorganización. Gobernar no es posar, es garantizar que todo funcione.
Frente a eso, hay que reconocer a quienes sí sostienen la Magdalena: la Junta de Fiestas y las Gaiatas. Son el corazón de nuestras fiestas, trabajando durante todo el año con compromiso, en su tiempo libre… y sin buscar titulares.
Y precisamente por respeto a ese esfuerzo, es momento de abrir un debate serio sobre el modelo festivo. La proliferación de carpas y mesones, su impacto en la hostelería y la convivencia con vecinos y vecinas no pueden seguir ignorándose.
La Magdalena debe evolucionar, pero con consenso, planificación y respeto. Castelló merece unas fiestas a la altura de su gente, no de un gobierno más pendiente del protagonismo que de la gestión.
Patricia Puerta
Portavoz del Grupo Municipal Socialista
en el Ayuntamiento de Castelló
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