CR167
Cristian Ramírez ha dejado el acta. Ya era H.O.R.A. Solo ha tardado dos años en dimitir tras protagonizar el mayor escándalo del gobierno de Begoña Carrasco. Acumular posiblemente 167 multas por aparcar de forma irregular en zona azul, de enero de 2023 a enero de 2024, y tener sin pagar presuntamente decenas de estas sanciones era motivo más que suficiente para renunciar.
El problema no ha sido su demora para dimitir, sino la complacencia de Carrasco al no cesarle de manera fulminante. CR167, como cargo público, no era ni es ejemplo para la ciudadanía que sí paga sus multas. El señor Ramírez se va de la escena pública, no por que piense que ha actuado mal, sino por mera estrategia electoral.
No hay arrepentimiento, no hay humildad. Que en su comunicado de despedida diga que no todo vale en política es para hacérselo mirar. Que diga que ha cumplido con todas sus obligaciones es de vergüenza.
Servir a la ciudadanía es, señor Ramírez, dar ejemplo. Y acumular presuntamente 167 multas no es ejemplo de nada, menos aún para el concejal de Movilidad. ¿Nos quiere hacer creer que no veía las multas en su parabrisas? ¿Una tras otra? No se trataba de un descuido, señor Ramírez, se trataba de un modo de actuar inaceptable del que se sentía impune.
Dejemos que la Justicia esclarezca los hechos. Pero hay algo que ya forma parte de la memoria política de esta ciudad: la falta de reacción del gobierno de Begoña Carrasco.
Porque servir a la ciudadanía es dar ejemplo. Y la ejemplaridad no se negocia.
Patricia Puerta
Portavoz del Grupo Municipal Socialista
en el Ayuntamiento de Castelló
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