Saltar al contenido

Castellano

Valencià

¡Síguenos!

El Cortijo de Begoña Carrasco

Hay formas de gobernar que retratan a quien las practica, como es el caso del Ayuntamiento de Castelló, donde el PP ha decidido gestionar la institución pública como si fuera un patrimonio privado. Un cortijo. El de Begoña Carrasco.

El último episodio lo ha protagonizado el concejal de Modernización, Francisco Cabañero, que ha conseguido plaza de funcionario en el mismo departamento que dirige. Todo muy pulcro en lo formal, dicen. Todo perfectamente legal, señalan. Pero la política no deber limitarse a cumplir expedientes: también exige ejemplaridad. Y aquí es donde todo falla.

El problema es que no es un hecho aislado. Bajo la batuta de Carrasco se encadenan decisiones siempre en la misma dirección: colocar a los suyos. Pasó con el Patronato de Deportes, con un nombramiento vinculado a su lista electoral. Y volvió a pasar en Turismo, donde eliminar el requisito de inglés fue, casualmente, la llave para encajar a su candidata.

Demasiadas casualidades para tan poco disimulo. Y hablamos solo de los casos más elocuentes, porque a saber que hay en la trastienda.

Lo preocupante no es solo cada caso, sino el modelo que dibujan. Un ayuntamiento convertido en agencia de colocación. Un déjà vu incómodo que remite a épocas que Castelló creía superadas, donde nombres como Carlos Fabra marcaban el estilo.

Quizá el problema no sea que puedan hacerlo, sino que crean que no pasa nada por hacerlo. Y sí pasa. Porque cuando se degrada la ética pública, pierde la institución y pierde la ciudadanía.

Patricia Puerta
Portavoz del Grupo Municipal Socialista
en el Ayuntamiento de Castelló

Comparte esta noticia Twitter Facebook
Copiar Link
Email Imprimir

RRSS

Visítanos en nuestras redes